Por Fernando Restelli
Me detengo en esta foto por la profundidad en sus miradas.Hay algo que me hipnotiza. No puedo evitar pensar en la honestidad de Pedro al conocernos, en su franqueza para compartir conmigo su historia de vida.
Su resistencia por mantener a su hijo con él, su lucha por brindarle un techo propio.
Pienso en el abrazo de Juampi, la promesa de conocer su hogar y que conozca el mío.
En las largas noches de frío en la obra, Pedro espera en su rellano: al día siguiente llevará a su hijo a la escuela, jugará con él y antes de dormir le hablará de la importancia de la fe y la familia.
Algunos fines de semana lo pasan juntos en la construcción. Juan Pablo juega con camioncitos entre las inmensas dunas de arena; juega a que es piloto de carreras. Pedro toma mate y charla con amigos sentados en los tergopoles; siente que es dueño de un edificio en construcción.
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